Dicen que a andar en bicicleta y a nadar uno nunca se olvida.
Lo que sí podemos asegurar es lo que un nadador nunca olvida.
Y es esa emoción que recorre cada centímetro de su piel
cuando subido a la conejera escucha el disparo de salida.
Durante los muchos años que no nadamos
revivimos muchas veces ese momento en sueños.
Y al despertar quedaba ese vacío inmenso…
Ausencias de sentir el esfuerzo de cada músculo del cuerpo,
y el gran desafío de las voluntades,
las miradas sin misterios de quienes comparten
la locura del agua en las venas tanto como uno.
Pero sin saber muy bien cómo,
llega el día en que los increíbles caminos de la vida,
te empujan de nuevo al agua cristalina
y cuando un nadador se zambulle nuevamente
no tiene en qué pensar
sólo tiene que dejar que la energía fluya
para deshacerse en cada gota de agua
y volver a surgir en cada brazada…
Se cumplen dos años de nuestro regreso a la natación.
Sólo queríamos compartirlo con todos.
Gracias totales!!!
Lorena D´Andrea Mauro Charvey